Recuerdos del ex boxeador Hugo Barraza

Cortesía: Luis A. Bello

Con mucho pesar recibimos la semana anterior hoy un fuerte uppercut a la barbilla, que también nos golpeó el corazón de mucha tristeza ante la infausta noticia del fallecimiento de uno de los más grandes boxeadores que ha parido Colombia: HUGO BARRAZA ESPINOSA.

Hugo, nació el 16 de septiembre de 1950 en la cabecera municipal de Turbaco, dónde también  se extinguió su vida; y se constituyó en uno de los pioneros boxeadores colombianos en ganar en Japón, dónde aún hoy es muy difícil que un peleador extranjero salga con la diestra en alto.

Debutó en el boxeo rentado al imponerse por nocaut técnico en el segundo asalto a José Torres, el 25 de mayo de 1967 en el Teatro Municipal de Turbaco.

Perdió su condición de peleador invicto el 17 de diciembre de 1967 en Sincelejo, al caer por puntos en cuatro vueltas ante el crédito cartagenero el legendario Néstor Carlos «El Baba» Jiménez, con quién se pactó  una revancha en el cielo, donde seguramente ya se  encontraron.

Cabe resaltar, que en el transcurrir de 40 días protagonizó tres combates con el «Baba», de esas cuatro que confrontaron el mañoso «Baba» Jiménez ganó en tres ocasiones; Hugo Barraza fue el encargado de propinarle la primera derrota profesional al «Baba» Jiménez, el 3 de diciembre de 1967 en Sincelejo.

Su primera incursión en ensogados del exterior se produjo el 18 de septiembre de 1970 cuando es derrotado por decisión de los jueces en 10 rondas por el púgil local Víctor Rodríguez, en San José, Costa Rica.

El 17 de octubre de ese mismo año en Montería, se impone por puntos al local Cipriano «Barbulito» Zuluaga, y el 20 de febrero de 1971 en Los Ángeles, California, supera en falló judicial en  10 giros al azteca Esteban Olivera.
Luego hilvanó una seguidilla de victorias en el mítico Olympic Auditórium en Los Ángeles, al doblegar por la vía rápida, el 4 de marzo, al mexicano Rafael López; nueve días después, vence al norteamericano Peter King;  posteriormente, el  15 de abril, supera al japonés Tiger Okuma, cerrando ese periplo con un triunfo sobre el azteca Juan José Méndez, el 18 de mayo en Tijuana, México.

El 5 de agosto de 1972 en Honolulu, Hawaii, se impone sobre el mexicano Raúl Cruz, y  el 16 de septiembre de ese mismo año cae por decisión ante el clasificado Ernie De la Cruz, en territorio hawaiano.

Hugo Barraza fue un verdadero coloso de los cuadriláteros, obteniendo resonantes triunfos sobre los también japoneses Sumo Okada, Josh Ogama y «Flipper» Ubehara, asimismo ante los mexicanos José Luis «Maestrico» López y David Sotelo.

Una de sus grandes victorias fue sobre el panameño Antonio «Buchi» Amaya; y el 21 de diciembre de 1975 en uno de sus mejores combates en Cartagena de Indias, vence por puntos en 10 capítulos al peleador local Miguel «Turco» Betrúz, en un choque de trenes dónde Hugo saco de sus alforjas todo su bagaje boxístico para anotarse el triunfo.

Barraza colgó los guantes luego de perder ante el ex olímpico Alfonso Pérez, en disputa del fajón nacional de peso ligero, cayendo en una cerrada decisión en 12 asaltos en Cartagena de Indias.

Hugo, durante su carrera pugilística profesional tuvo como representantes a Luis Moreno, un publicista de la empresa del famoso promotor griego George Parnassus, en Los Ángeles; y posteriormente, llegó a la cuerda boxística del reconocido empresario venezolano Ratito Cedeño Méndez, quién afanosamente propendía por enfrentarlo al campeón mundial WBC de peso súper pluma el puertorriqueño Alfredo «Salsero» Escalera, pero el organismo orbital lo emplazó para que se eliminara ante el estadounidense Tyrone Everett, quién le derrotó el 1 de agosto de 1976, resignando al chance para dirimir por la faja universal.
Hoy, pasada una semana de su partida a la eternidad queremos tributar este sencillo y sentido homenaje a quién fue uno de los boxeadores colombianos más enjundiosos y corajudos que hemos tenido.

“Yo soy derecho y mi pegada la tenía más fuerte con la izquierda.

Los campeones mundiales de la época no querían enfrentarme”

Dijo Hugo Barraza en una entrevista para una emisora de su pueblo natal, “a mí lo único que me faltó fue haber peleado por el título mundial, me quedé con esas ganas”.

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