La historia detrás del KO del boxeador inglés que no entrena para los combates

Foto: David Allen, el púgil de moda en Reino Unido.

Tomado de: elconfidencial.com

La historia del boxeador David Allen no es la del campeón del mundo o de Europa, es la historia del boxeador más querido de Reino Unido. Tiene 26 años y un palmarés nada destacable (14 victorias con 11 KO’s, 4 derrotas, 2 empates y un combate nulo), si no nos fijamos en sus rivales. Milita en el peso pesado y su carisma ya ha traspasado las fronteras para ganarse al público a nivel mundial por cosas como las que hizo hace unos días: ganar por KO.

Nacido en Doncaster, Inglaterra, es conocido como ‘White Rhino’ (Rinoceronte Blanco) o el ‘de la Hoya de Doncaster’ en honor al boxeador Oscar de la Hoya. No tiene parecido ni físico, ni boxísitico, al del mítico boxeador que ganó el oro Olímpico en Barcelona 92, pero eso es lo de menos. Dave es un boxeador que ha conseguido lo más difícil en el deporte, ser admirado y respetado por todos. Ha sido compañero sparring del campeón mundial Anthony Joshua y Tony Bellew, pero también es conocido por ser un boxeador valiente como pocos.

 

La cara de niño bueno esconde la dureza de un boxeador de los de antaño. Es un boxeador tan rocoso que en su gimnasio le motivaron a tatuarse la palabra WAR (guerra) en el pecho. En su momento aguantó 7 asaltos al excampeón del mundo Luis ‘King Kong’ Ortiz estando desentrenado y 12 asaltos con el retador mundial Dillian Whyte. Hace un mes viajó a Francia para enfrentarse al oro Olímpico Tony Yoka en un combate pactado a 10 asaltos. Un vez más, Allen estaba desentrenado. Perdió todos los asaltos y el árbitro detuvo el combate en el último round. Allen estaba de pie, es prácticamente imposible tirarle, pero Yoka le había pasado por encima.

Adicción al juego

Tras su derrota, el púgil de Doncaster avisó por las redes sociales que necesitaba un descanso y que posiblemente colgaría los guantes. Sus problemas de adicción al juego y familiares no le han ayudado en su carrera deportiva. El promotor Eddie Hearn tenía otra idea para el mediático boxeador. Consciente del tirón mediático de Allen, le avisó de urgencia la semana pasada. Se le había cancelado un combate y le necesitaba de relleno para la velada que enfrentaría a Whyte vs Parker el fin de semana. Allen tenía que vérselas con el invicto pegador Nick Webb (12 victorias con 10 KO’s) con una jugosa recompensa monetaria para el ganador. No lo dudó, quería despedirse a lo grande en un combate televisado por PPV y en el O2 Arena de Londres completamente lleno.

No tardaron en llegar las críticas. Los fans de Dave temían por la salud de su ídolo, que una vez más estaba desentrenado. El boxeador no dudó en conceder una entrevista para calmar los ánimos: “Webb es una gran persona pero no tiene mi nivel. ¡Le voy a noquear!”. Las apuestas decían lo contrario, Webb partía como claro favorito. El sábado, tres días después de la llamada para saber si podía subirse al ring, Allen pisó decidido el cuadrilátero para despedirse en una velada de gran nivel ante una de las grandes promesas británicas. Webb comenzó dominando claramente la contienda pero el de Doncaster, fiel a su estilo de la vieja escuela, no cedía terreno y bloqueaba los bombazos de su rival. Los tres primeros asaltos se los apuntó claramente Webb pero se le notaba fatigado, mientras que Allen no había gastado energía debido a su pasividad. En la esquina de Allen advirtieron a su pupilo que los golpes al hígado podían ser el camino de la victoria. El boxeador hizo caso y comenzó conectando duros golpes al estómago de Webb que empezó a bajar las manos para protegerse. Dave aprovechó esta situación y consiguió conectar una durísima volea de derecha que hizo retroceder a su adversario. Continúo el ataque, hasta conectar una vez más el mismo golpe y tumbar a Webb que acabó tendido sobre las cuerdas completamente KO.

El público se volvió loco en el O2 Arena con la hazaña digna de película y con un golpe aspirante a KO del año. “Me siento como si hubiese ganado el campeonato del mundo”, declaró en una entrevista posterior al combate. El promotor no desaprovechó la oportunidad para acercarse a Allen y ofrecerle un contrato: “Han quemado mis redes sociales durante su combate. Creo que es el boxeador más querido de Reino Unido”.

El púgil de Doncaster tuvo su gran noche el pasado fin de semana, pero a sus 26 años todo apunta a que se va a atrasar su retirada del ring. Tiene carisma, es muy entretenido sobre el ring y sobretodo es un boxeador, que bien entrenado, podría dar más de un susto a los grandes campeones de su peso. El futuro del ‘White Rhino’ está por determinar pero muchos esperamos verle pronto en el gimnasio para preparase como debería y disputar el título británico del peso pesado.

 

 

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